30/03/2019 | Categorías: Destacadas, Educación, Nacionales, Política

LA AUSENCIA DUELE MÁS QUE LA PICANA

Termina marzo pero la memoria persiste en busca de verdad y justicia. En tiempos de negacionismo, los vecinos del barrio porteño de Boedo sumaron una baldosa y un "rincón de la memoria" en homenaje a Luis Zuckerfeld, y a Luis y Ariel Aisenberg, detenidos desaparecidos durante la dictadura militar. Norberto López, compañero de militancia en el Movimiento de Inquilinos Peronistas en los años 70, acompañó a la familia Zukerfeld en un homenaje cargado de emoción.

Tal vez tengan razón los que niegan que hayan sido 30 mil los detenidos-desaparecidos durante la dictadura militar que comenzó el 24 de marzo de 1976. Seguramente son más. En 2016 la Comisión por la Memoria colocó en la Plaza Mariano Boedo las baldosas con los nombres de 43 detenidos-desaparecidos del barrio. Pero faltaban nombres. Eran más de 43. Faltaban al menos los 3 que fueron agregados en este marzo, al cumplirse 43 años del golpe militar.

Las baldosas fueron confeccionadas por Barrios por Memoria y Justicia de Almagro y la Comisión por la Memoria de la Red Cultura de Boedo.

Según relató Osvaldo Barros de la organización a La Otra Campana, se enteraron de la existencia de los 3 compañeros cuando se colocó una baldosa similar hace un par de años en la escuela primaria Florentino Ameghino a la que asistieron. Por eso tomaron la decisión de incorporar una nueva baldosa con sus nombres para rendirles homenaje como vecinos del barrio de Boedo.

La familia de Luis Zukerfeld soporta el dolor de no tener información alguna. Sus hermanos, su único hijo, su nieta, su mamá de más de 90 años, lo esperan, lo buscan, lo echan de menos cada día.

Norberto López militaba en el Movimiento de Inquilinos Peronistas. Estuvo detenido-desaparecido en la comisaría 39 y de allí fue trasladado al Pozo de Banfield. En medio de los tormentos en la comisaría lo llevaron frente a un recién detenido para ver si lo conocía. Lo negó, pero era Luis Zukerfeld, su compañero de militancia. No sabía, no supo nunca, que Luis tenía un hijo pequeño, un bebé por entonces.

Hace un par de años lo reconoció en una foto publicada por sus familiares en Página 12. Después de mil dudas llamó. Conoció a Mariano, aquél bebé que no supo nunca nada, nada de su papá. Durante varias jornadas le contó quién era su viejo, sus ideales, su militancia, la tarea de formación que llevaba adelante en los inquilinatos. Sus hermanos también desconocían la tarea social de Luis, que fue relatada con los detalles que admite el paso de tantos años y de tantos dolores.

Norberto López recordando a su compañero Luis Zukerfeld. “La ausencia duele más que la picana”

Luis le falta a sus hermanos. Le falta a su mamá que a sus 90 lo sigue esperando. Le falta a su nieta, que en este marzo lleva colgado un cartel con su rostro. Seguramente los Aisenberg, Luis y Ariel, también le faltan a su familia.

Tres nombres en una baldosa, tres nombres que se suman a los que estaban registrados. Los vecinos del barrio de Boedo siguen luchando contra el olvido porque todavía hay muchos culpables que deben responder por los crímenes cometidos.

Son 282

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires admitió en las últimas horas que 282 efectivos de la Policía de la Ciudad fueron agentes en actividad durante la dictadura militar, entre 1976 y 1983. La nómina fue brindada ante el pedido de informes de legisladores de la izquierda al gobierno porteño hace 6 meses. El primero de la lista, Carlos Kevorkian, fue Jefe de la Policía de la Ciudad hasta el momento en que se realizó el pedido de informes. Entonces renunció. Seguramente alguno de los 282 sabe qué pasó con Luis y con los demás, adónde se los llevaron, ya que las comisarías de la Ciudad fueron usadas durante la dictadura como centros clandestinos de detención.

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