18/02/2021 | Categorías: Destacadas, Provinciales

LA CONTENCIÓN DE LA MILITANCIA

En barrio Los Paraísos militantes del Evita ayudan a anciana abandonada que necesita asistencia del Estado .

Hace aproximadamente dos meses en el barrio Los Paraísos, de Posadas, una mujer de 77 años, Jorgelina Sandoval fue abandonada en la calle. Las militantes del Partido Agrario y Social y del Movimiento Evita, la rescataron luego del aviso de unas vecinas. Al no tener donde alojarla, Liliana Caballero la llevó provisoriamente a su propia casa, y junto con el diputado Martín Sereno (Partido Agrario y Social) comenzaron las gestiones para ayudarla.

“Hace más de un mes unas vecinas del barrio nos avisaron que una anciana estaba abandonada en la calle, y se quejaba por el constante maltrato. Como organización social buscamos contenerla a través de las herramientas que tenemos: la solidaridad, el amor y muy poca estructura”, explicó Sereno.


Una de las militantes, Liliana Caballero, solidariamente al ver la situación de Jorgelina, decidió alojarla en su casa  ante la ausencia del Estado tanto Municipal y Provincial porque no podía seguir en la calle y a la intemperie.

“Nuestras militantes se ocuparon y hace hace casi dos meses que Liliana con su familia son garantes de que a Jorgelina no le falten algunas de las cosas que necesita”, señaló el diputado.

A raíz de las gestiones realizadas, el escaso aporte vino de la Subsecretaría de Adultos Mayores que acercó un colchón, y unos módulos para que retiren mercaderías para la anciana.


“Pedimos controles médicos para la abuela”

“El personal del Ministerio de Salud Pública nunca apareció para asistir a Jorgelina, a pesar de que fui hasta el Ministerio y les notifiqué que la controlen. Ella necesita los medicamentos que estaba tomando. No la puedo llevar al hospital porque es una persona en riesgo y no queremos que se contagie con el Covid. Precisa que le hagan análisis completos para ver cómo está su salud, también toma una leche especial sin lactosa que estamos pagando nosotros, porque la mano del Estado no llega. Me ayudan la vicepresidenta y el presidente del barrio, que a veces juntan plata y compran algunos analgésicos porque en la sala del barrio no hay”, cuenta Liliana.


El Movimiento Evita milita activamente en Los Paraísos, con proyectos productivos, viveros, comedor y merendero, “pero -como en el caso de esta abuela- tampoco podemos hacer todo el trabajo que le compete a la Municipalidad de Posadas o a los organismos de la provincia. Que se pongan las pilas y bajen a los barrios. Necesitamos trabajadoras sociales que recorran el territorio y vean la precariedad de las familias empobrecidas y abandonadas, como el caso de Jorgelina. Ahora ya conocen su situación; pero tampoco hacen demasiado”, advirtió la joven.

Un largo derrotero

Jorgelina Sandoval es paraguaya, carece de ingresos y no está afiliada al Pami, su documento argentino data desde el año 2013. Según refiere ella, por sentirse maltratada por la familia que la albergaba, quedó literalmente en la calle, y comenzó a deambular por el barrio hasta que algunos vecinos de Los Paraísos, advirtieron de su situación a las militantes del Evita.


“Llegué a la casa de Lili gracias a su generosidad, hasta hace un tiempo viví con la familia González que al principio me trataba bien; pero después me dejaban durante horas casi sin comer, sólo me daban unas torraditas con mate cocido”, dijo.

Antes de eso estuvo con doña Ramona, una señora “muy amable a la que ayudaba en la casa. Cuando ella falleció me recibió su hija Sara fuimos a la comisaría de la chacra A3-2 donde hicieron un papel y firmaron que al no tener  dónde vivir, me quedaba con ellas. Todo estaba bien cuando vivía su mamá; pero el maltrato comenzó cuando doña Rosa murió”, lamentó.

Requiere medicamentos e insumos

La anciana recuerda que en una oportunidad, la familia donde vivía se fue a la mañana muy temprano, “y me dejaron encerrada con candado, y desde ahí me enojé mucho y me echaron. Pero no pude volver a Paraguay porque el puente internacional está cerrado. Anduve por la calle, y unos vecinos se contactaron con la organización (el Movimiento Evita) y me ayudaron. La familia de Lili con sus hijos me tratan muy bien, ella me ayuda y me consiguió una silla para poder moverme más tranquila. Pero no tengo una mano del Estado, necesito remedios porque sufro artritis reumatoidea deformante y descalcificación en los huesos”.

Jorgelina relata que en 2001 en Encarnación, Paraguay, comenzó un tratamiento con el médico Gustavo Sorense, quien le recetó unas pastillas que debe tomar durante toda la vida.

“También me recomendó vitaminas B12 y B13; por eso pido que por favor me ayuden con los remedios porque sé que a Liliana y a su esposo les cuesta, ya hacen mucho por mí, y estoy muy agradecida”, expresó Jorgelina.

FUENTE: PRENSA PAYS

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