01/02/2021 | Categorías: Agro, Destacadas, Provinciales

APUESTAN A LA ECONOMÍA POPULAR

En Campo Ramón, cerca de la chacra Mariposa, un grupo de mujeres y algunos hombres trabajan con plantaciones anuales y de verduras, cría de cerdos y pollos doble propósito, en un predio de 21 hectáreas.

 Están nucleados en la organización “Dignidad para mi pueblo”, del Movimiento Evita y del Partido Agrario y Social. En breve también iniciarán actividades en apicultura.

“Si bien el emprendimiento está ubicado en tierras de Campo Ramón, algunas de las 50 familias también son de Oberá, Villa Bonita y Leandro N. Alem. Se armaron grupos mayoritariamente de mujeres que trabajan fuertemente en la producción de alimentos agroecológicos. Apuestan a la soberanía alimentaria con mucho ímpetu y la convicción de que esta tarea cooperativa y solidaria los sacará adelante y podrán generar ingresos”, destacó el diputado del PAyS, Martín Sereno que recorrió el lugar.

Experiencia laboral con mucho aprendizaje

Abraham Domínguez es uno de los que trabaja en la chacra de Campo Ramón y expresó su alegría porque consiguieron un amplio espacio donde pueden producir a mayor escala con “nuestras compañeras”.

Considera una experiencia laboral que le permitió aprender varias cosas, “entre ellas a manejar un tractor. Esta tarea es muy motivadora y dan ganas de seguir adelante sabiendo que contamos con el apoyo de Lorena y Miriam, entre otras compañeras, y de Martín Sereno que siempre nos acompaña y gestiona insumos para nuestro proyecto. Es una muy buena oportunidad para contar con un sustento económico digno para sostener a nuestras familias en estos tiempos tan complicados por la pandemia”, dijo el joven.

El grupo trabaja durante el día en la chacra, comparten el almuerzo y colaboran entre todos. “Cuando vemos el fruto de nuestro trabajo, sentimos que hay una razón para seguir y no perder las esperanzas en un futuro donde la cooperación es colectiva”, manifestó.

“Nos sobran las ganas de salir adelante”

Una de las coordinadoras del emprendimiento es Lorena Miller, quien siente que las más de 50 familias están comprometidas y ante esta gran oportunidad que se les presenta.

“Comenzamos hace dos años con huertas orgánicas en Villa Bonita en lugares más chicos. Pero ahora tenemos la posibilidad de hacerlo en una chacra grande y pensando en el futuro, porque lo que emprendemos hoy dará sus frutos. Nos sobran las ganas de salir adelante con esta producción que nos generará un ingreso digno, no sólo para nuestras familias sino para otras más que se pueden sumar porque ahora podemos plantar y criar animales con una mayor extensión de tierra”.


Actualmente se organizan en grupos de 10 personas de lunes a sábados. “Pero como también estamos criando pollos y cerdos, está planeado que será un trabajo de lunes a lunes. En el medio limpiamos y sembramos. La idea es seguir creciendo y las familias que se quieran incorporar son bienvenidas, porque sabemos que la situación es crítica, y que cuanto más nos esforcemos, los beneficios serán para todas y todos los que trabajamos”.

Producción para consumir y comercializar

La joven hizo hincapié en que este emprendimiento les permite a todos y todas tener un oficio y vivir dignamente, convencidas de que el trabajo es la mejor política social.

“Con la huerta no sólo aprendemos un modo de trabajar; además podemos consumir y comercializar. Nos compran los kioscos y los mercados de Oberá y Villa Bonita, y contamos con producción para responder. No recibimos ninguna ayuda del Municipio de Campo Ramón, ni de Oberá ni de Alem. Nos da una mano el diputado Sereno que está desde cuando arrancamos y no nos deja solos. Le agradecemos a él como referente del PAyS y del Evita, y a los compañeros y compañeras comprometidas con este proyecto”, señala Lorena.

Trabajo cooperativo y solidario

Otra de las trabajadoras, Miriam Michalski, habla de sueños y esperanza. “Empezamos con una huerta comunitaria, después surgió lo de la chacra con mucha extensión de tierra, y decidimos sacar adelante la plantación, y la crianza de animales. Entre todas nos dividimos las tareas y estamos orgullosas de obtener un sustento diario para las familias de la agrupación”, expresó.

Todavía les faltan algunas herramientas como azadas y machetes porque hay mucho para hacer en ese predio. “Siempre estamos atentas a lo que se necesita porque es una manera de avanzar. Queremos un vehículo para trasladar los productos, y también a los compañeros y compañeras que viven lejos y se les dificulta viajar”.

Entre todos se ayudan, y algunos recurren a la venta de pastelitos para sumar dinero para el futuro móvil. “El esfuerzo es colectivo para que la producción crezca con el trabajo que hacemos con mucho compromiso”, afirmó Miriam.

FUENTE: PRENSA PAYS

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